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Aprende todo sobre la historia de Zaqueo y Jesus en Jerico

Su santoral se celebra el 23 de agosto. Esta es la historia de Zaqueo, ese encuentro logró un cambio real y radical en su vida para siempre.

Zaqueo es de origen Griego, el significado de su nombre es puro e inocente. Fue Obispo de Jerusalén, el cuarto posterior al Apóstol Santiago a raíz de que tuvo un gran encuentro con Jesús en Jericó.

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Historia de Zaqueo y Jesus

Antes de conocer a fondo como se desarrolló la historia de Zaqueo con Jesús, en la ciudad de Jericó, tenemos que saber primero, quien era este hombre, que cambió todo en su vida por seguir los pasos del maestro.

Aún cuando muchas personas odiaban a Zaqueo, por ser este el responsable de cobrar los impuestos para el rey, y por consiguiente dejar a muchos sin dinero, hasta el punto de no tener como comer, Jesús en su infinita misericordia sabe perdonar y dar una nueva oportunidad a sus hijos.

Y así como el día de la redención llego para Zaqueo, para todos los hijos de Dios que se arrepienten y cambian sus actos, también llega el perdón y una nueva vida puede abrirse para mejorar y crecer cada día más. (ver artículo: historia de Jeremías)

¿Quién era Zaqueo?

Zaqueo fue un hombre rico que, trabajaba siendo jefe de ‘publicano’. El nombre de Zaqueo significa (puro, inocente). Su trabajo en ser publicano, constaba en ser recaudador de impuestos por cuenta de la autoridad romana, es por ello que la multitud divulgaba que zaqueo estaba considerado como un pecador, la muchedumbre no lo quería.

Al momento que Zaqueo supo que Jesús pasaba por Jericó, aquel hombre se sintió invadido por múltiples emociones y un gran deseo de verle, y como era tan bajo de estatura, se vio en la obligación de subir corriendo a un árbol sicómoro, era el que se encontraba más cerca y le brindaría la oportunidad de verlo, Zaqueo deseaba mucho poder hablarle a Jesús.

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Jesús se detuvo precisamente bajo aquel árbol y fue dirigiéndose a él, lo llamó por su nombre en voz alta: “Zaqueo, apresúrate en bajar; porque hoy debo quedarme en tu casa” (Lc19,5).

¡Qué gran mensaje en esta corta oración! Mientras la muchedumbre murmuraba en crítica hacia Jesús, ya que Zaqueo era un hombre pecador y poco querido por su pueblo al que gracias a su trabajo dejó a muchos en la calle o sin pan en la mesa. Así mismo Jesús llamó por su nombre a un hombre despreciado por todos. Lo hizo justo ese día porque era el momento de su salvación. ¡Ese, era su día!

«Hoy ha llegado la salvación a esta casa es mi deber quedarme»: porque también éste es hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar ¿por qué es mi «deber»? Porque el Señor, rico de misericordia, quiere que Jesús vaya en «busca de su salvación, salvación para todos aquellos los que están perdidos» (Lc 19,10).

La gracia de Jesús en aquel encuentro inesperado fue necesario para cambiar completamente la vida de Zaqueo. Jesús confiesa el testimonio de Zaqueo. Donde expresó textualmente;

“Hoy y aquí le daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si me he burlado de alguien o defraudado le devolveré cuatro veces más de lo que he quitado» (Lc19,8).

Una vez más el Evangelio nos enseña que el amor, dado del corazón de Dios y expresado a través del corazón del hombre, es la fuerza que restaura el mundo.

Plegaria

Señor, salva hoy mi alma, escucha las plegarias de mi corazón.

Reflexión 

El Evangelio nos presenta una escena donde el recuerdo del enigma que ha cambiado nuestras vidas: la Encarnación. Dios que quiso venir a visitar la casa de los hombres, el mundo que Él mismo creó. Le necesitábamos, y no dudó en venir para traernos la salvación.

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La historia de Zaqueo tiene una constante repeticion todos los días. Es nuestra misma historia. Somos hombres que en todo momento estamos en la busqueda de Dios porque somos débiles. Muchas personas quiere dejar entrar en su vida a Cristo cerca y mantiene ese profundo sentimietno en su corazón. Personas que, aún con un espiritu pequeño, se sube en un árbol, movidos por la emoción de encontrarnos con Él.

Y Cristo simplementa no espera a que le ruegues. El viene a encontrarte, pasando por el camino, mientras pone su profunda mirada en nuestros ojos, que están brillantes de la ilusión. Y nos dice: “Hoy quiero quedarme en tu casa”. ¡Es aqui cuando nuestra alma se llena de gozo! Finalmente encontramos lo que estabamos buscando, ha llegado la fuerza para combatir y apartar lo debil en nosotros, ha llegado la paz y la felicidad para nuestras vidas.

El Señor tiene el poder para llegar a cambiar nuestras vidas. Zaqueo fue capaz de entregar a los pobres la mitad de sus pertenencias. Nosotros, que de igual manera estamos en la busqueda ansiosa de Cristo, veremos como nos transformamos por el  encuentro y le daremos la totalidad de nuestro ser.

 Reflexión del Papa

El papa Francisco dio una reflexión el 18 de Noviembre del 2014 mientras realizaba una homilía, para el fue muy oportuno hablar sobre el encuentro que tuvo Jesús. Dice así:

“Zaqueo, rico y  jefe de los publicanos. Fue un corrupto de primera: trabajando para los extranjeros Romanos, traicionando así su patria. Fue un dirigente, uno de los tanto corruptos que nosotros conocemos: corruptos. Estos que, en lugar de amar y servir a su pueblo, se dedicaron a lo contrario su explotación con el fin de servirle a sí mismos y sus secuaces. Para nuestro temor el mundo está lleno de muchos como el.

Por eso a Zaqueo, la gente de su pueblo no lo quería. Éste sí, no era tibio; pero no estaba muerto. Se encontraba en estado de putrefacción. Convirtiéndose en un verdadero corrupto. Aun y estando en ese estado la gracia de dios es para todos y fue fuerte el sentir de algo dentro: «pero, a este sanador del que tanto se hablaba, necesitaba observar a ese profeta que dicen que sanaba, yo querría verlo, por curiosidad».

“El Espíritu Santo es astuto, y ha sembrado la semilla de la curiosidad, y aquel hombre para verlo incluso hace un poco el ridículo.”

Piensen en el dirigente más importante de su pueblo, y que sea un corrupto también, un jefe de publicanos, su dirigente mayor, imaginense verlo subir a un árbol para mirar una procesión: pero solo imaginen eso. ¡Qué ridículo!

Zaqueo no tuvo pena alguna. Quería observarlo y a su vez trabajar dentro de él, El Espíritu Santo. Luego le era necesario practicar la palabra de Dios internamente y así lograr entrar en aquel corazón y con la Palabra, la felicidad y la alegría. Aquellos que la comodidad y los otros donde la apariencia trataban de mantener olvidando lo que era la alegría verdadera; este corrupto la recibe de inmediato, el corazón se transforma, dando un cambio total. Y de esa manera Zaqueo realiza una promesa en devolverle cuatro veces más de lo que había robado”

La razón de esta gran alegría o como muchos lo manifiestan “Una alegría especial y divina” es, en efecto, la proximidad de Dios. Esto es lo que san Pablo quiso decir cuando escribía a los cristianos de Filipos:

“Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca”.

En primera parte la causa inicial de nuestra alegría es la proximidad del Señor, que nos protege y nos ama. En otras palabras, el acercamiento con Jesús hace siempre una gran magia produciendo alegría interior. Logrando así verlo en muchos episodios de los Evangelios. Teniendo como ejemplo este encuentro magnífico donde no podemos olvidarnos la visita de Jesús a Zaqueo, un publicano o un su defecto como todos lo llamaban el recaudador de impuestos inmoral, un pecador público, a quien Jesús dice: “Es necesario que hoy me quede en tu casa”. Y san Lucas comenta que Zaqueo “lo acogió muy feliz”. Es la alegría divina del encuentro con el Padre celestial; es sentir el amor de Dios que puede cambiar toda la existencia y traer la salvación. Zaqueo tomó la decisión en cambiar su vida y dar la mitad de su riqueza a los más necesitados. Benedicto XVI, 27 de marzo de 2012.

Diálogo con Cristo

¿Por qué no hacemos una pequeña oración para elevarla al cielo? Señor Jesús, tengo necesidad de encontrarme contigo en la oracion. La escena de Zaqueo me hace entender que quien permite que tu entres a su vida, nunca tiene nada que perder de las cosas que hacen a la vida ser bella, buena y grande.

Tu amistad me abre un camino cuyo horizonte no termina, por eso quiero que me ayudes a vivir la misma experiencia y a no temer al momento de tener que abrir completamente las puertas de mi corazón. (ver artículo: Historia de José Gregorio Hernández)

Árbol Sicómoro

El Árbol Sicómoro fue donde Zaqueo se montó para ver a Jesús. El sicomoro es del género de la higueras, también es de la familia de las moráceas. Las higueras tuvieron un papel fundamental y es de gran importancia en el Antiguo Egipto, en pleno siglo XXI es difícil de encontrar en dicho país.

Cuanto mide

Al mismo tiempo el sicómoro es un árbol frutal, de hojas grandes su fruto es un higo comestible. El higo del sicomoro mide alrededor de unos 2 a 3 cm de diámetro, su color se torna entre amarillo y rosado, y su crecimiento se da en racimos grandes y grupales durante todo el año.

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