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Aprenda todo lo que necesitas saber sobre la historia de Yemayá

La historia de Yemayá nos indica que es tan añeja como Obbatalá, su pareja, ambos dieron vida a todos los demás orishás. Es la reina del amor y lo enseñó a todos los demás. Pero ¿de dónde salió Yemayá?

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Origen e historia de Yemayá

Cuando Olofi creó al mundo, después de sofocar el fuego imperante, la primera que nació fue Yemayá, como hija de la divinidad soberana de los mares y océanos, Olokun, deidad yoruba. Su origen se circunscribe a la ciudad de Ifé, cuna de la civilización yoruba. De allí que Yemayá es la deidad superior yoruba.

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Se considera entonces como hija de la unión mitológica de Olokun y Olorun, además hermana de Ajê Salugá. Les fueron atribuidos otros poderes en otros cultos, gracias al sincretismo de otras divinidades e influencias europeas. Pero sobre todo está consolidada como Madre de todos los Orishás. Es el poder progenitor femenino, la que nos hace nacer, maternidad universal y/o Madre del Mundo. (ver artículo: HIstoria de Estados Unidos)

Su culto e imagen es reverenciada en distintas partes de Sudamérica, el Caribe y los Estados Unidos. La representan materialmente por Igba Yemayá, asentamiento sagrado y se manifiesta en los iniciados a través de trances y posesiones. Se conoce como la reina del amor, el cual inculca en todos los demás.

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Historia de Yemayá y Oshun

Oshun es hermana de Yemayá, al igual que Oyá. La leyenda cuenta que Oshun, la más bella entre las bellas, era muy rica y presumía de una figura envidiable, joyas, hermosos vestidos y una larga y sedosa cabellera. Vivía mirándose en el espejo o en las aguas claras del río que lleva su nombre, se peinaba repetidamente, orgullosa de su larga cabellera.

Durante su reino hubo sangrientas guerras de conquistas, por lo que Oshun tuvo que huir y abandonar todo. Vendió sus joyas para poder comer y lo que más le dolió fue perder su cabello, de tanto sufrimiento.

Se vio sola, pobre y esclava, en la peor de las miserias. Sus lágrimas y quejas llegaron a través del río al fondo del mar, donde vive Yemayá, quien se fue rauda y veloz a remediar la situación de su querida hermana. Al llegar la consiguió destruida moral y espiritualmente, además de pobre. (ver artículo: Historia del oro)

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La animó a recuperarse, ofreciéndole todo el oro que se encuentre en las entrañas de la tierra, los corales del fondo del mar, para que se adornara y le prometió también que nunca más trabajaría como una esclava, tendría un trono dorado donde sólo se refrescaría con un abanico de pavo real.

Además, sabiendo que su cabellera era su mayor orgullo, Yemayá le ofreció la suya pidiendo que hiciera una peluca para que nadie la viera en ese estado, hasta que creciera la de ella. Para Yemayá también fue un sacrificio desprenderse de su cabellera, de la que también se sentía orgullosa.

Oshun, desde ese día y por siempre, defendió a las hijas de Yemayá y viceversa. De allí se desprende el hecho de que ni las hijas de Oshun y de Yemayá, deben cortarse mucho su cabello.

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Historia de Oyá y Yemayá

Oyá o Yansá, hermana de Yemayá, tiene una historia de rivalidad entre ellas, pero ¿es cierta?

Todo empezó porque Oyá, confiando en Agbo, el carnero, supo que la había traicionado y por tal razón, lo maldijo. Según el oddun Osá Bara, Oyá descubrió a Changó y a Yemayá comiendo juntos un carnero. Al verlos se retiró muy enojada y prometiendo no comer nunca más carnero.

Empezó a pasar hambre hasta que se encontró a Obbatalá en un festín, quien no quería comer una chiva negra que le tenían reservada, por lo que Oyá le rogó que se la diera a ella, ya que tenía días sin comer. Desde esa vez, Oyá come chiva negra.

Pero esto no fue motivo de discordia con Yemayá, sólo fue un problema con el carnero y nada más. La teoría de la disputa o rivalidad entre las hermanas es falsa, al contrario, ellas se complementan de manera muy especial, lo único que las diferencia es el carnero.

Oyá es el viento y Yemayá es el mar, cuando se fusionan se forman huracanes muy destructivos, por tal razón no puede un Omó Oló Oyá coronar a un Omó Oní Yemayá y viceversa, ya que al unirse esas dos potencias naturales como elementos, generan consecuencias terribles para los humanos. (Ver artículo: El Triángulo de las Bermudas).

Shangó en la historia de Yemayá

Una de las historias o “patakies” más populares sobre Shangó o Changó, cuenta que éste nace de un incesto que cometió la gran madre de los Orishás y esposa de Obatalá, Yemmu, con Aganju, señor de la fiereza y los volcanes, llamado también el divino de los Ferrys. (Ver artículo: Historia de la Santería)

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Yemmu cruzó el río en el ferry de Aganju, ofreciendo pagar con su cuerpo ya que no tenía dinero, por lo que éste no pudo rechazar tal oferta. De allí nació este niño, de forma prematura, de gran belleza y con buena salud. Yemmu lo llamó Shangó  y lo regaló a Yemayá, su hija, para que lo tuviera y criara como propio.

Shangó fue criado con mucho amor pero sin saber quiénes eran sus verdaderos padres. Al hacerse mayor reclamó a quien pensaba era su madre que le dijera la verdad sobre su nacimiento y su padre. Yemayá le confesó que su verdadera madre era Yemmu y le dijo que preguntara a ella quién era su padre. Llegó a visitar a quien pensó que era su abuela, Yemmu, demandando saber la verdad, a lo que ella contestó

“Ve adonde emerge el rio, ahí junto al gran campo de fuego en la noche conocerás tu destino. Pero antes de marcharte te doy un consejo especial: Nada que tu padre te haga te da derecho a que te armes”.

Encuentro con Aganjú, su padre

Al llegar al río, vio a un hombre junto al fuego, mucho más viejo que él, pero con buena y hermosa contextura física, reconociendo que ese debía ser su padre. Esperó que se durmiera y le robó un perro salvaje que tenía en las brasas, para comer. Al despertar Aganju le reclamó y preguntó quién era, a lo que Shangó respondió:

-“Soy tu hijo y tengo derecho a comerme tu comida

Abriendo bien los ojos y apretando los dientes, Aganju contestó: “YO NO TENGO HIJOS”, agarrándolo y apretando con fuerzas, pero al ver que Shangó no se inmutaba le dijo : ”Tu debes ser Ajogun (un demonio) que me han mandado a probarme; no me importa te mataré con mi fuego”.

Al enterrar sus dos puños en el suelo, salieron dos largos chorros de lava que hicieron de Shangó una montaña de rocas calientes, color semi rojo. Shangó se sacudió la lava del cuerpo y le pidió a su padre que dejara de estar haciendo esos juegos, enfureciendo más a Aganju, quien lanzó a Shangó dentro del hueco de fuego, volviendo éste a salir como si no pasara nada.

Así se dio cuenta que sí era su hijo, ya que dijo que sólo un hijo suyo podría caminar dentro del fuego, entonces le preguntó ¿quién es tu madre?, momento en que apareció Yemmu, con sus ropas reales, confesando ser la madre.

Aganju le reclamó:”Mi señora como puede usted decir eso?” Ella contó lo que había pasado y le pidió no sentirse mal y que continuaran el drama de la vida, como simples actores. “Ahora aquí esta tu hijo y el necesita que le enseñes a como ser un hombre”.

Historia de Yemayá y Obatalá

Yemayá, cuando vivía con Obatalá quedó embarazada pero sufrió algunas alteraciones de salud mientras avanzaba su estado. Cuando se le presentó el parto, Obatalá estaba comiendo pescado y al oír el grito ahogado de Yemayá se asustó y se le atascó una espina en la garganta.

A Yemayá le dieron unas violentas convulsiones y se le estaba haciendo difícil parir. A Obatalá se le destrabó la espina mientras estuvo ayudando a Yemayá. Al fin, después de sufrir bastante, Yemayá pudo parir a su hijo, a quien Obatalá llamó Inle; se dirigió corriendo a la costa con el niño y al llegar a un lugar pantanoso se lanzó al mar con él en brazos.

Abita, hija de Yemayá, vivía allí, apartada del mundo, por ser muy fea. Rescató al niño y lo crió, pero cuando Inle creció vivió materialmente con ella. Yemayá, siempre en el mar, quedó muy adolorida con la pérdida de su hijo, cada vez que se acordaba le daban ataques de locura y salía furiosa a buscarlo, arrastrando todo lo que encontraba en el camino.

Definiciones

Olokun: Deidad de la religión yoruba, dueño de las profundidades del mar. Orishá del océano. Andrógino, divinidad femenina en Ifé y masculina en Benín.

Orishá (orixá, orichá):  según la religión yoruba (Òrìṣà), es una divinidad hija y manifestación directa de Olóòrun (u Olódumàrè).

Yoruba: grupo etnolingüístico del oeste africano.

Ifé: antigua ciudad yoruba en Nigeria. Data del año 500 a.C.

Changó o Shangó: orishá de la justicia, de los rayos, los truenos. Rey de la ciudad de Oyo.

Obatalá: una de las deidades de la religión yoruba y también más importante de  Umbanda.

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