≡ Menu

¿Conoces la historia de Josué? El hombre sucesor de Moisés.

En la biblia hay una gran variedad de personajes e historias que a menudo son usadas como ejemplo en comparación con nuestra vida actual. La mayoría de ellos nos incitan a mantener nuestra confianza y fe en Jehová así como lo hizo Josué, es por ello que hoy hablaremos sobre la historia de Josué. (ver también: Historia del Cristo Roto)

Historia-de-Josué-1

Historia de Josué y Caleb

Dios había prometido a Abraham y a su descendencia una tierra para ellos, sin embargo, eso no sucedió en aquel momento, pasaron muchos años hasta que alguien tomó el mando para dirigir al pueblo de Israel hacia aquella tierra prometida.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Moisés era reconocido como uno de los profetas más grandes de toda la historia en la biblia, él tenía también la misión de llevar al pueblo escogido por Dios a la tierra prometida, ponerlos a salvo de los egipcios y liberarlos de su cautiverio.

Sin embargo, Moisés murió antes de poder concretar aquella misión. En los últimos capítulos del libro de Moisés, éste muere en presencia de Dios y Josué, quien termina convirtiéndose en el sucesor del profeta Moisés y líder del pueblo de Israel.

Sin embargo, ésta no es la primera vez que se ve a Josue en la biblia, más bien no es la primera vez que se le puede leer. Cuando los israelitas peleaban contra los amalecitas, Josué fue quien dirigió el ataque, allí es la primera vez que aparece, en el libro de Éxodo capítulo 19, versículo nueve.

Cuando Moisés por fin logra sacar al pueblo de Israel de Egipto, en donde estuvo siendo esclavizado durante muchos años, la misión era llevarlos a Canaán, a donde Jehová les había mandado. Sin embargo, tuvieron que atravesar un gran desierto para siquiera acercarse un poco a aquella maravillosa tierra.

Historia-de-Josué-2

Josué y Caleb

Estando relativamente cerca, Moisés envía a 12 espías con el fin de saber cuán próspera era aquella tierra, si era apta para que todos ellos pudieran vivir allí y medir la fuerza militar que ellos tienen, por ni modo que se la iban a dejar quitar fácilmente.

De entre los 12 espías que fueron a aquella tierra, Josue era uno de ellos y el otro era uno llamado Caleb, tenían la misión de comprobar la fertilidad del suelo para la siembra, medir la fuerza militar de quienes vivían allí y si realmente la tierra era apta para ellos.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Cuando volvieron, llevaron consigo frutos como muestra de cuán fértil era la tierra para la siembra, todos se sorprendieron al ver aquellos grandes frutos frente a ellos y se contentaron, sin embargo, 10 de los espías afirmaron que las personas que vivían allí eran poderosos.

Argumentaron que en el momento en que ellos intentaran quitarles las tierras, iban a sufrir una muerte segura. Ésto alarmó al pueblo de Israel porque se hicieron una idea de su poder militar; Sin embargo, hubo dos de ellos que pese a lo que habían visto, siguieron confiando en la palabra de Jehová.

Los israelitas al saber el poder militar de las personas de Canaán, vociferaban “Nos hubiera sido mejor morir en Egipto o morir en éste desierto, porque como vayamos a quitarles sus tierras, moriremos en combate y nuestras esposas e hijos caerán cautivos”.

Historia-de-Josué-3

Otros aclamaban el cambio de Moisés como líder del pueblo, argumentando que el liderazgo le quedó grande, entonces, Josue y Caleb trataban de calmar a la multitud diciendo que confiaran en Jehová, a lo que la gente no hacía caso.

La desconfianza de todas las personas salvo por esos dos, llegó a la presencia de Jehová y lo hizo enojar a tal manera que, habló directamente con ellos diciendo “ninguna persona con 20 años más entrara en aquel país. Ustedes han visto los milagros que he hecho por ustedes en Egipto y este desierto y aun así no confían en mi palabra, por eso vagaran en éste desierto por 40 años hasta que el último de ustedes haya muerto, los únicos que entraran a aquella tierra serán Josué y Caleb”.

Creo que este es uno de los tantos ejemplos que encontramos a lo largo de toda la biblia que deja en evidencia que Jehová sí se enoja y que también castiga a los desobedientes. No sólo eso, sino que nadie se burla de él o de alguna forma paga las consecuencias.

Tampoco le gusta que si él brinda su ayuda la menosprecies o te aproveches de ello para luego hablar mal de él o no creer en él. En éste caso, las personas que andaban con Moisés dejaron a un lado todos los milagros que presenciaron, milagros hechos por Jehová.

Así es como logras enojar a Dios, cuando él te ayuda sacandote de situaciones realmente difíciles, demostrando que él todo lo puede y al final decides no confiar en él, sino que en su lugar, decides escuchar a la razón. A Jehová le disgustó que a esas alturas del partido la gente de Israel no creyera en aquel Dios que levantó entre ellos un líder (Moisés), que los sacó de Egipto y los cuidó tanto en el desierto mismo para que no murieran.

El castigo a aquella desconfianza, al dejarse intimidar por simples mortales cuando tienen a un ser sobrenatural a su lado (Dios), fue simplemente negarles el lugar prometido a aquellos desconfiados y además, hacerlos vagar por todo el desierto durante cuatro décadas, hasta que el último de ellos muriera, salvo Josué y Caleb.

Josué y la tierra prometida

Cuando Moisés muere frente a Dios y a Josué, el mismo Jehová habla directamente con Josué diciéndole que él será el nuevo líder; pero, Jehová no sólo le dijo que sería el encargado de guiar a lo que quedaba del pueblo que salió de Egipto, sino que, no se desviara del camino.

Jehová exhortó a Josué a que confiara siempre en él y que si mantiene su mirada puesta en su señor y salvador, Jehová jamás apartaría su atención de él, pero, si por el contrario, Josué desconfía de Jehová, entonces sufriría las consecuencias.

Por otro lado, le dijo que no se apartara del camino de la luz, del bien y que por ningún motivo, dejara que esa pureza que había en él se apagara o fuera corrompida, porque cuando eso suceda, Jehová se apartaría de él. De todas esas cosas le habló Jehová a Josué. (ver también: Historia de David y Goliat)

Ahora Josué tenía una gran responsabilidad, mucha más grande que cualquier que haya tenido antes, estaba al frente de un pueblo que no tenía tierra alguna y que llevaba unos cuarenta años vagando por un desierto, y él era ahora el encargado de guiar a ese pueblo no sólo hacia la tierra prometida, sino por el camino del bien.

Josué, muy obediente y diligente prestó atención a todo lo que le dijo Jehová, luego ordenó a los oficiales que fueran con el resto del pueblo a decirles que, se preparaban, que se abastecieran de agua y comida, por en tres días partirían con destino a la tierra prometida.

Los oficiales hicieron caso a lo que Josué les había ordenado y fueron delante del pueblo a avisar que se prepararan para el viaje. El pueblo reconoció a Josué como su nuevo líder y juraron su lealtad a él. Entonces, Josué procedió a enviar a dos hombres espías a Jericó.

Los dos hombres cumplieron con la orden de Josué y se fueron a Jericó a espiar, a observar el poder militar de esa gente que vivía allí. Ellos llegaron a casa de una prostituta quien los acogió en su casa y los puso bajo su protección. No pasó mucho tiempo cuando los líderes detrás del muro se enteraran que habían israelitas en sus territorios.

La investigación arrojó que ellos se estaban quedando dentro de la casa de una prostitua llamada Rahab, inmediatamente el rey de aquella ciudad ordenó a la mujer que entregara a aquellos hombres que no eran extranjeros e israelitas.

Ella sin ningún titubeo dijo que en su casa no habían personas escondida, que sí, ella los recibió pero al caer la noche se fueron del lugar, que si se apresuraban a alcanzarlos lo lograrían antes de que salieran de que llegaran al campamento israelitas.

Los hombres se apresuraron a alcanzarlo siguiendo el consejo de aquella mujer, sin embargo, ellos fueron timados. Los espías sí estaban en su casa, en el piso de arriba. Ellos estaban escondidos y cubiertos con cosas para que no los vieran, cuando ella subió, les hizo prometer que cuando ellos junto a Jehová tomaran el control de Jericó, le dejarían vivir a ella y a su familia.

Los hombres prometieron que cuando ellos tomaran el control de la ciudad, ellos tendrían misericordia con ella gracias a la hospitalidad que ella mostró para con ellos. Sin embargo, ellos hicieron una condición: su familia debía estar en casa de ella, y si durante la toma de la ciudad alguno de ellos salía de la casa, podrían morir y no sería culpa de ellos.

Mientras le decían aquella condición, con un lazo hicieron un nudo en la ventana por donde ella los dejaría ir, ese sería el símbolo de que ningún israelita entraría a esa casa. Todos los que estuvieran dentro estarían a salvo, pero si uno de ellos salía, ellos no podrían asegurar su supervivencia.

Una vez llegado a un acuerdo, ellas los dejó bajar por la ventana, su casa estaba en el muro, por lo cual ellos descendieron por el lado exterior del muro y volvieron al campamento para informar todo lo que habían visto y vivido allá.

Estando todo listo, Josué, muy por la mañana ordena al pueblo a marchar desde Sitim hasta las orillas del Jordán, en donde pasaron la noche y se preparaban para cruzarlo al día siguiente. El pueblo hizo caso totalmente a lo dijo Josué, partieron hasta llegar a las orillas del río y acamparon allí.

Historia-de-Josué-5

Arca del pacto

Mientras tanto, Jehová habló a Josué diciéndole que, los sacerdotes transportarían el Arca del Pacto delaten del pueblo de Israel y que se llegaba la horda en que él haría grande a Josué delante de todo el pueblo de Israel, Josué, haciendo caso a Jehová, dio la orden a sus sacerdotes.

Entonces, al día siguiente, el pueblo muy temprano se levantó de sus carpas para emprender el viaje a través del Jordán. Los sacerdotes tomaron consigo el Arca del Pacto y se dispusieron a cruzar el Jordán confiando en la palabra de su señor.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Cuando llegaron a las orillas y sus pies se mojaron de agua, mientras se iban adentrando cada vez en el río, el agua de este comenzó a elevarse y el agua que caía se detuvo. Los sacerdotes llegaron al medio del río y se quedaron allí, mientras el pueblo de Israel pasaba el río en seco.

Cuando pasaron todos, los sacerdotes continuaron su camino hasta cruzarlo en seco totalmente, fue entonces cuando las aguas del Jordán volvieron a su origen mientras todos admiraban el milagro que había hecho Jehová delante de ellos, así como cuando ante Moisés dividió el mar rojo.

Lo único que mantenía al pueblo d Jericó a salvo era ese gran muro que los protegía, sin embargo, dicho muro no se mantendría en pie por mucho tiempo, Jehová tenía un plan para derrumbarlo. Su plan se lo comunicó a Josué dándole instrucciones precisas de qué hacer en qué momento.

Historia-de-Josué-4

Le dijo que el Arca del Pacto debe ser cargada nuevamente por los sacerdotes, mientras siete sacerdotes más marchan con el Arca del Pacto, con siete cuernos. Ellos debían dar una vuelta al muro a diario durante seis días, los que llevaban los cuernos debían sonarlos en cada vuelta, junto al pueblo que marcharía con ellos.

En el séptimo día haría de igual forma la marcha, pero, en éste día darían siete vueltas alrededor del muro, y en la última vuelta, luego de que sonaran los cuernos, todo el pueblo debía dar un grito de batalla, luego de eso el muro se desplomaría por sí solo.

Josué haciendo caso a lo que Jehová le decía, dio las instrucciones precisas al pueblo sobre cómo debía ser la campaña de guerra contra los que habitaban detrás del muro. Sucedió el primer día y los sacerdotes tomaron el Arca del Pacto y otros siete de ellos tomaron los cuernos y dieron la primera vuelta alrededor del muro.

Asimismo sucedió en el segundo día, luego en el tercero hasta completarse los seis días. Para el séptimo día la rutina sería un poco más larga, pero al final obtendrían la caída del muro. Todos marcharon junto al Arca del Pacto y a los siete cuernos, dieron siete vueltas y en la séptima, luego de sonar los cuernos, todos dieron su grito de guerra y el se desplomó ante ellos tal cual como dijo Jehová que sucedería.

Cada uno se adelantó y se libró una gran batalla en donde los habitantes y fuerzas militares de Jerció se defendieron hasta la muerte de la arremetida de los israelitas en su campaña de conquista de la tierra primetida. Los únicos seres que se salvaron fueron los de la casa de Rahab, la prostituta que ayudó a los dos espías anteriormente.

Del resto, fue una total masacre, nadie más sobrevivió, ni hombres, ni mujeres, ni niños, ni ancianos. Todos fueron exterminados a excepción de Rahab y su casa. La conquista de Jericó fue un total éxito y la gente alababa a Jehová y a sus milagros. (ver también: Historia de Daniel)

Posterior a la conquista, los israelitas sacaron a la prostituta Rahab de su casa y a toda su familia, los pusieron junto al campamento de Israel y procedieron a quemar toda la ciudad, a destruirla. Entre tanto, Josué se dirigió al pueblo diciendo que “Maldito aquel que quiera reconstruir aquí y que se haga consigo algún objeto o cosa destinado a la casa de Jehová”.

Johevá estaba con Josué en aquella maldición por lo que el 99.9% del pueblo de Israel tuvo temor a las palabras de Josué, por lo que no robaron nada; sin embargo, un 0.01 de ellos tuvo codicia y se hizo con algunas platas y un lingote de oro.

Ésto enfureció en gran manera a Dios por lo que les dio la espalda a los israelitas en su campaña contra el reino de Hai. Enviando Josue a algunos espías al reino, ésto recomendaron a Josué enviar a unos 5000 hombres a que tomen la ciudad por las defensas eran pocas.

Josué, inocente del robo y confiando en que Jehová aun estaba con él, hizo caso a sus espías y mandó un pequeño números de guerreros. Cuando las fuerzas de Hai vieron a aquellos israelitas, salieron a su encuentro, los israelitas al verse en apuros decidieron retirarse, pero fueron perseguidos y asesinados.

Josué desconcertado por lo ocurrido se postró ante Jehová pidiendo explicaciones, a lo que Jehová le respondió que uno de ellos había incumplido con la prohibición antes hecha y se había con bienes que no le pertenecía, por tal razón les dio la espalda.

Al día siguiente, siguiendo las instrucciones que Dios le dio, Josué reunió a todos los israelitas fragcionandolos por tribu, familia y casa. Cada trib pasó delante de Dios, quien seleccionaba a una familia y a un miembro para que se confesara hasta recorrerlos a todas las familias, casas y tribus.

Fue entonces cuando Acán confesó ser aquel que robó un lingote de oro, algunas platas y otras cosas para quedarselas él. Entonces la casa de Acán fue apartada del pueblo, fueron apredeados y quemados a causa de aquel pecado cometido por uno de ellos.

Jehová nuevamente mostró su respaldo a Josué diciendo que ahora sí podía ir a invadir Hai sin temor a perder el combate. Josué seleccionó a un grupo de 30 mil hombres para que aguardaran escondidos, mientras el resto del ejército y pueblo de Israel se iba de frente contra los habitantes y defensas de Hai.

Cuando ellos hubieron respondido a la provocación y abandonado la ciudad para ir tras los israelitas y Josué, entonces los 30 mil hombre entraría y quemarían la ciudad. Ese era el plan de batalla para ésta conquista. Entonces por la noche, Josué atacó.

Historia-de-Josué-6

Cuando el rey de Hai vio a Josué al mando del ataque de Israle, ordenó que todo el pueblo y las fuerzas de la ciudad fueran tras ellos. Luego de sufrir el primer encuentro y de tener algunas bajas, Josué y el resto de Israel se echó a correr haciendo que los de Hai los siguieran y se alejaran de la ciudad.

Los demás que estaban escondidos vieron la oportunidad de tomar la ciudad que estaba totalmente sola, porque los de Hai eran tan brutos que dejaron al ciudad totalmente sola. Entraron y la quemaron, cuando el rey vio su ciudad arder, quiso regresar, pero entonces el ejército de Israel se dio la vuelta y no los dejaron ir, a ellos se sumó aquellos 30 mil hombre que luego de quemar la ciudad, fueron a matar a todos en el combate.

La derrota del rey de Hai y la caida de la ciudad tenía en gran preocupación a los reyes de toda la región, algunos estaban pensando en armar un ejército lo suficientemente grande y poderoso para ir contra los israelitas, mientras que otros dicieron unirse a Israel, como sucedió en el caso de la ciudad Gabaón, que terminó uniéndose a Israel.

Ésta unión verdaderamente puso nervioso a los demás reyes cercanos, por Gabaón era una ciudad grande y poderosa. El rey de Jerusalén decidió unirse con el rey de Hebrón, con el rey de Jarmut, con el rey de Lakýs y con el rey de Eglón.

En total, eran cinco reyes con cinco poderosos ejércitos que se unieron para ir contra Josué y el ejército de Israel más el ejército de Gabaón. Jehová le dijo a Josué que no se preocupara, que él lo respaldaba, entonces, sabiendo josué que los cinco reyes se reunirían en las afueras del reino de Gabaón, sería la primera ciudad que iban a atacar.

Josué respondió en ayuda de sus aliados atacando por sorpresa en medio de la noche con todo el ejército de Israel, y los de Gabaón al ver el ataque de Israel, se unieron a la batalla, que luego de un rato lograron mermar a los cinco ejércitos y a sus reyes quienes comenzaron a huir. (Ver también: Historia de Nohemí)

Fueron derrotados pero los reyes lograron escapar hasta una cueva, ocultándose de sus enemigos y de Jehová, sin embargo, fueron vistos por los hombres de Josué quienes de inmediato avisaron sobre el paradero de los reyes, a lo que Josué respondió diciendo que cerraran la entrada de la cueva con una piedra, orden que fue cumplida.

Josué mismo se apersonó al lugar y estando allí ordenó que removieran la piedra y sacaran a los reyes de allí, estando ante ellos, Josué procedió a darles muertes, luego los empaló a cada uno de ellos hasta que el sol se ocultó, de igual forma asesinaron a todos los habitantes de aquellos reinos.

Con la derrota de aquellos cinco reinos, teniendo Josué como prueba la cabeza de cada uno de esos reyes, gran parte de la tierra prometida estaba casi conquistada en su totalidad, sin embargo, habían regiones que aun faltaban por conquistarse.

Posterior a la victoria, Josué dirigió al ejército contra los reinos de Maquedá, Libná, y todos los reinos cercanos. Lamentablemente ninguno de ellos quiso llegar a un acuerdo de paz, por lo cual fueron tomados por la fuerza, eso significó la muerte de todos sus habitantes, ni siquiera los niños se salvaban de la barbarie.

Historia-de-Josué-7

Al mismo tiempo que, el ejército de Israel hacia territorio enemigo, Josué iba repartiendo las tierra ya conquistadas entre las doce tirbu de Israel. Aunque, Josué no era un ser inmortal, era tan mortal como cualquier a de sus seguidores y el tiempo pasaba por él.

Josué se había hecho viejo y aun la conquista total de la tierra prometida no había sido completada. Dios estaba consciente de ello y se lo hizo saber, pero no en sentido de reproche, sino más de admiración, porque fue un hombre que durante toda su vida tuvo fe en el dios que creía, en Jehová.

Cuando Josué sintió que sus días estaban llegando a su fin, ordenó reunir a toda Israel y a los ancianos, a los líderes de cada región hasta se lecho de muerte. Allí los exhortó a continuar el trabajo ordenado por Jehová, la reconquista de toda la tierra prometida.

Además de ello, instó al pueblo a no romper el pacto que habían hecho con Jehová y a no volver a desconfiar de lo que él puede llegar a hacer, porque, de hacerlo, calamidades les vendrían sobre ellos, que por mucho es mejor siempre tener fe y confianza en que Jehová siempre los ayudará, siempre que anden conforme a sus ordenanzas.

josué tenía aproximadamente uno 10 años de edad cuando la muerte vino por él delante de Dios, Josué fallece y el pueblo entero guarda luto por la ida de uno de sus más grandes líderes en la historia. Fue sepultado “su heredad en Timnat-sera, que está en los montes de Efraín, al norte del monte Gaas.

Dejar Comentario