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Conozca todo sobre la Historia de José Gregorio Hernández

La Historia de José Gregorio Hernández, se remonta al siglo XIX época de su nacimiento; es considerado el medico de los pobres por expresar su caridad ayudando a los enfermos sin recursos de ese período. Hoy en día es venerado por muchos venezolanos quien siempre lo recuerdan en muchos altares.

Infancia en la historia de José Gregorio Hernandez

En Isnotú el 26 de octubre de 1864, nació José Gregorio Hernández Cisneros junior; para la época que se describe este lugar era una pequeña y humilde localidad, capital del Municipio Libertad del Distrito Betijoque (actualmente en el Municipio Rafael Rangel) del Estado Trujillo, en la cordillera de los Andes, en el occidente del país. Sus padres fueron Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla; fue el primero de seis hermanos, de ascendencia colombiana y canaria, respectivamente.

Un año antes del nacimiento de José Gregorio Hernández, su madre estaba embarazada de María Isolina, quien nació falleció a los 7 meses de vida; luego le sigue el ilustre José Gregorio y en 1866 nace María Isolina del Carmen. Un año después, en septiembre nació María Sofía, en 1869 César Benigno, en 1870 nació el último varón, José Benjamín Benigno, y en 1872 nació Josefa Antonia. (ver articulo: Historia de la Luna)

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La descendencia por línea materna, comenzaba con el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, importante personaje que se convirtió en el confesor de Isabel la Católica, fundador de la Universidad de Alcalá y gran impulsor de la cultura en su época; en cambio por vía paterna, iniciaba con el linaje de un tío bisabuelo,  quien se emparentaba con Francisco Luis Florencio Febres-Cordero Muñoz, reconocido y eminente educador y escritor, quien fue miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, y correspondiente de la Real Academia Española.​

La infancia de José Gregorio Hernández, fue vivida en su pueblo natal, las labores del hogar era el trabajo de su madre, en cambio su padre era dueño de un almacén de mercancías secas, víveres y farmacia.  Fue bautizado en el antiguo Templo Colonial de Escuque el 30 de enero de 1865 (actual Iglesia Parroquial del Niño Jesús de Escuque), como padrinos tuvo a Tomás Lobo y Perpetua Enríquez. Asimismo, recibió el sacramento de la Confirmación en la iglesia de San Juan Bautista de Betijoque, el 06 de diciembre de 1867, por el ilustrísimo señor Juan Bonet, Obispo de Mérida. ​

En 1872 su madre fallece cuando solo tenía ocho años, fue una mujer muy devota, siendo una identidad heredada por el doctor, ya que la dejó impregnada en la personalidad del infante una fuerte religiosidad.  Pedro Celestino Sánchez quien regentaba una escuela privada en Isnotú, fue su primer maestro, este se dio cuenta muy pronto de las diversas habilidades e inteligencia del pequeño José Gregorio, por lo que converso con su padre para indicarle que debía aprovechar las cualidades del niño recomendándole que lo enviara a la capital del país. ​

El primer deseo de José Gregorio Hernández, fue estudiar derecho a los trece años de edad, dicha decisión se la comentó a su padre, quien lo convenció de estudiar medicina, carrera que obedientemente el joven aceptó realizar. A partir de ese momento, la medicina se convirtió en su propia vocación, probablemente es que veía en ella una manera de expresar su natural inclinación de ayudar a los demás. Siendo un niño todavía, bajo de la sierra de Trujillo hasta Caracas en 1878, tomando en cuenta que la travesía era larga y riesgosa: durante ese viaje, debió recorrer Isnotú, Betijoque, Sabana de Mendoza, Santa Apolonia y La Ceiba en mula; por el lago hasta Maracaibo, y después por mar a Curazao, Puerto Cabello y La Guaira, y por tren, desde este puerto, a la ciudad capital. (ver articulo: Historia de París)

Los aspectos físicos del Dr. José Gregorio Hernández, lo señalan como una persona de 1.60 metros de estatura, piel blanca de apariencia delgada, sus ojos eran oscuro con mirada clara y penetrante que al mirar al frente, inspiraba confianza. Su rostro era ovalado, nariz perfilada, con mirada acogedora y oportuna.

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Estudios en Caracas

Al llegar a la actual capital del país, que para ese momento dicha nación llevaba el nombre de los Estados Unidos de Venezuela, en unos de los centros educativos con más prestigio de la época, inició sus estudios en el Colegio Villegas, dirigido a la sazón por el doctor Guillermo Tell Villegas. Durante su estancia en este colegio, el joven José Gregorio pudo establecer una gran amistad con el director y su esposa Pepita Perozo de Villegas. El doctor Villegas sostiene que, “José Gregorio era poco dado a jugar con sus compañeros y prefería pasar el tiempo libre en compañía de libros“. Gracias a su inteligencia y distintas habilidades a corta edad ya manejaba la información de los clásicos, además de tener una vasta cultura enciclopédica. Es evidente que, ante un joven con estas características, José Gregorio siempre obtuvo las mejores notas, ganó distinciones y premios, y en varias ocasiones las medallas de la aplicación y de buena conducta. Su adelanto en los estudios era asombroso por que empezó a fungir como profesor de aritmética para los alumnos del primer curso. En el mismo colegio realizo la preparatoria y filosofía entre 1878 y 1882, graduándose de Bachiller en Filosofía en ese último año.14​

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A la edad de 17 años, ingresa a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para iniciar sus estudios de medicina. Investigando las certificaciones de los estudios universitarios del doctor, en todos los aspectos: como conducta, asistencia, conocimiento y más, en casi todas las materias de los seis años de estudio logró la calificación de sobresaliente; por tal razón, fue el estudiante más destacado en la carrera de medicina en la UCV. Dichas habilidades las había mostrado en su niñez en Isnotú. ​

La situación económica fue un obstáculo en la culminación de su carrera, ya que se vio en la necesidad de dar clases particulares para ayudarse a sí mismo y a sus hermanos. Además, de aprender sobre costura junto a un amigo sastre que le enseño a hacer ropa masculina y se hizo sus propios trajes. Debido al trabajo arduo que este realizaba sus compañeros reconocían sus virtudes de integra honestidad, espíritu de mortificación, de servicio y rectitud de conciencia, convirtiendo su vida en un ejemplo para sus compañeros universitarios. El Doctor José Gregorio Hernández, estaba convencido de que: “En el hombre el deber ser es la razón del derecho, de manera que el hombre tiene deberes, antes que tener derechos”. Mientras estuvo en la universidad, José Gregorio fortaleció su carácter cristiano devoto, de manera que con su gran disciplina realizó la caridad para con los demás cada vez mayor.

Para el 29 de junio de 1888, recibió el título de Doctor en Medicina, siendo dueño de inconmensurables conocimientos, hablaba inglés, francés, portugués, alemán e italiano y dominaba el latín; además, tenía conocimientos de hebreo, era filósofo, músico y tenía además profundos conocimientos de teología. Según los deseos de su madre, José Gregorio Hernández se traslada a su pueblo natal para cumplir la promesa hecha a su madre y ejercer la medicina para ayudar a sus paisanos, ​ no sin antes instalar un pequeño consultorio provisional, con el que empieza a ser conocido como un gran médico y su vocación de servicio a los más necesitados.

Carrera profesional

Después de haber realizado algunos estudios en Europa, en 1891, Hernández regresa y comienza su actividad como docente en las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología, de la Universidad Central de Venezuela (UCV), convirtiéndose en el fundador de ambas. Gracias a sus estudios de postgrado en París y Berlín, lo hicieron responsable de adquirir con recursos del estado venezolano los materiales necesarios para instalar el Laboratorio de Fisiología Experimental de Caracas, así como también, la adquisición de la bibliografía que fuera necesaria para la apertura de las cátedras mencionadas en la Universidad central.

Por otra parte, es importante mencionar que a Hernández se le debe la introducción del microscopio en Venezuela, además de enseñar su uso y manejo. Desde Francia, trajo diversos instrumentos científicos, como atestigua su compañero, el doctor Augusto Pi Suñer. (ver articulo: Historia de Madrid)

El 14 de septiembre de 1909 es nombrado profesor de la cátedra de Anatomía Patológica Práctica; fue el fundador de la cátedra de Bacteriología, la primera en fundarse en América, y la primera persona en Venezuela en publicar un trabajo llamado Elementos de Bacteriología, en 1906. Realizo 11 trabajos publicados y dos que quedaron inéditos en el campo científico, además, escribió cinco obras literarias. La verdadera enfermedad de Santa Teresa de Jesús escrita en 1907, fue la única obra que quedó inconclusa y las demás fueron, El Sr. Nicanor Guardia (1893), Visión de arte (1912), En un vagón (1912) y Los maitines (1912), fueron publicadas en el Cojo Ilustrado​.

En Venezuela, es considerado el impulsor y pionero de la verdadera docencia científica y pedagógica, ya que está basada en lecciones explicativas, con observación de los fenómenos vitales, la experimentación sistematizada, prácticas de vivisección y pruebas de laboratorio. Por otra parte, debido a sus amplios conocimientos, es destacada su faceta como fisiólogo y biólogo, conociendo a profundidad la física, las matemáticas, ciencias básicas, trípode y química fundamental sobre la que reposa toda la dinámica animal.

Muerte

El Doctor José Gregorio Hernández fallece el 29 de junio de 1919 en horas de la tarde, cuando salía a la esquina de cardones a atender a una enferma de escasos recursos, sin embargo, no pudo llegar a su destino porque fue atropellado por Fernando Bustamante, un joven mecánico de 28 años de edad, dueño de un Essex.  Al recibir el golpe el Doctor cayó pegando la cabeza contra el filo de la acera, ocasionándole una grave fractura en el cráneo. Fue atendido en el Hospital Vargas donde falleció.

Debido a la descendencia que poseía el doctor de las Islas Canarias y Venezuela, fue enterrado en la Iglesia de la Virgen de la Candelaria, en la Parroquia Candelaria en Caracas, fundada por los canarios en honor a su patrona. En este archipiélago, hoy en día existe una popular veneración por José Gregorio Hernández, dicha devoción va incrementándose día a día por la gran colonia venezolana residente allí. Es necesario recordar que el propio doctor Hernández era de origen canario por parte de madre.

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