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¿Conoce la historia de Isaac Newton? Aprenda todo aquí

De Isaac Newton se han dicho muchas cosas, se conoce mundialmente por los aportes importantes que legó a la humanidad. Genio de la ciencia. Hay datos verdaderos y falsos, más otros que aún no se han podido comprobar. Lea la historia de Isaac Newton.

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¿Quién fue Isaac Newton?

Fue físico, filósofo, inventor, teólogo, alquimista y matemático inglés. Nacido en Woolsthorpe, condado de Lincolnshire, Inglaterra, el 25 de diciembre de 1642 y fallecido el 31 de marzo de 1727, en Kensington, Londres. Estas fechas varían según el calendario utilizado, juliano y gregoriano. (ver artículo: Historia de Inglaterra)

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¿Cómo fue su infancia?

Su padre había fallecido meses antes de él nacer, apenas había contraído matrimonio con Hannah Ayscough, su madre, en abril del mismo año. Apenas con tres años de edad, su madre lo dejó al cuidado de su abuela materna, por haber contraído nuevas nupcias con el reverendo Barnabas Smith.

Eso marcó notablemente la personalidad y carácter de Isaac, naciendo un odio contra su madre y su nuevo esposo, tanto que en una confesión de sus pecados, dijo que uno de ellos fue haber deseado incendiar la casa con ellos dentro. La madre enviudó nuevamente, cuando Isaac tenía 12 años, regresó al pueblo de Woolsthorpe, con una cuantiosa herencia que le dejó su marido, además de tres hermanastros, dos niñas y un niño.

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Estudios

Sus primeros estudios fueron claves para la formación de este genio de la historia de la ciencia. Desde pequeño ya se notaba la superioridad intelectual y rapidez mental que tenía. Estudió matemáticas, filosofía y otras materias en latín, lo que le permitió hacer contacto con científicos europeos más adelante. (ver artículo: Historia de laBiblia)

También estudió la Biblia, en lenguas clásicas, que además de los libros que había dejado su padrastro, lo hicieron interesarse por la Teología.

En junio de 1661, Newton fue admitido en el Trinity College de Cambridge, Recibió una educación convencional, leía la filosofía de Aristóteles, aunque él quería estudiar ciencia, pero los centros destacados en ese tipo de estudios estaban en Oxford y Londres, en aquel entonces. Así que empezó a estudiar por su cuenta, todo lo relativo a la investigación experimental de la naturaleza.

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Ingresó a esta Universidad de Cambridge, a los 18 años, pero contínuamente Newton faltaba a clases, su interés en ir a la universidad era para leer en la biblioteca. Conoció a Isaac Barrow, quien le dio clases de matemáticas. Conoció sobre los trabajos de Galileo, Fermat, Huygens y otros más. El alumno superó al maestro Barrow, quien a veces le pedía asesoría a Isaac para resolver problemas matemáticos. (ver artículo: Historia de la ciencia)

Cierre de Cambridge

Fruto de esos esfuerzos independientes nació el cálculo de fluxiones, asesorado seguramente por algunas clases del prof de matemáticas y teólogo, Isaac Barrow. Cambridge tuvo que cerrar sus puertas en 1665 por una epidemia de peste. Isaac regresó a Woolsthorpe, pero en marzo de 1666 volvió al Trinity y al reaparecer la peste, interrumpió nuevamente sus estudios, hasta abril de 1667.

Curiosamente, Newton dejó escrito en una carta que en esos años, 1665 y 1666, fueron su «época más fecunda de invención», ya que «pensaba en las matemáticas y en la filosofía mucho más que en ningún otro tiempo desde entonces».

Sus trabajos fechados de esos años, como el método de fluxiones, la teoría de los colores, así como las primeras ideas sobre la atracción gravitatoria, fueron debido a su tiempo libre por aquellas circunstancias. Incluso, la anécdota sobre sus primeros pensamientos sobre la ley de gravedad, cuando por casualidad observaba una manzana que cayó de uno de los frutales de su jardín, también fue de esos años.

Se graduó en el Trinity College sin pena ni gloria, su formación era principalmente autodidacta. A sus 21 años ya había leído algunos de los libros más importantes de la época, como la Clavis mathematicae de William Oughtred, la Geometría de Descartes, la Astronomiae Pars Optica de Kepler, la Opera mathematica de Viète, editadas por Frans van Schooten y la Aritmética de John Wallis, todo eso le sirvió como introducción a las investigaciones sobre las series infinitas, teorema del binomio y ciertas cuadraturas.

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Trabajos y descubrimientos

Sin menospreciar sus importantes aportaciones a las matemáticas, la astronomía y la óptica, Isaac dejó  gran contribución al campo de la física, hoy día la física clásica y la física newtoniana son expresiones sinónimas. (ver artículo: Historia de la física)

La Ley de Gravitación Universal es de su autoría, luego de haber conocido los estudios sobre los movimientos, de Galileo y las leyes de Kepler, sobre las órbitas de los planetas. Primeramente estableció las leyes de la dinámica, Ley de Inercia, Proporcionalidad de Fuerza y Aceleración, Principio de Acción y Reacción.

Deslumbró a la comunidad científica, eran tan acertados sus trabajos sobre fuerza y movimiento, que se podía entender y predecir la trayectoria de una flecha, así como la órbita de Marte, uniendo la mecánica terrestre y la celeste. (Ver artículo: Historia de la Tierra)

Isaac Newton liquidó el aristotelismo, el cual estuvo vigente por casi dos mil años. Gracias a la magistral sistematización de las leyes del movimiento, creó un nuevo paradigma, la Física Clásica, que se mantuvo vigente hasta principios del siglo XX, momento en que Albert Einstein, formuló su teoría de la Relatividad.

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Investigaciones matemáticas

Al regresar a Cambridge, en 1667, Newton fue elegido miembro becario del Trinity College sucediendo, dos años más tarde, a Barrow en su cátedra. En ese tiempo fue cuando redactó sus primeras nociones sistemáticas del cálculo infinitesimal, que fueron publicadas tiempo después.

Ya en 1665 halló la fórmula para desarrollar la potencia de un binomio, con un exponente, bien sea entero o fraccionado, pero esto lo sacó a la luz pública en 1676, cuando le dirigió dos cartas a Henry Oldenburg, quien era el secretario de la Royal Society de Londres.

En 1685, John Wallis publicó el teorema por vez primera, era el más importante de los matemáticos ingleses, inmediatamente anteriores a Newton, quien luego reconoció la prioridad de éste último en ese descubrimiento.

Con el procedimiento utilizado para establecer la fórmula binomial, le hizo ver el interés de las series infinitas para el cálculo infinitesimal, lo que confirmaba la intervención de los procesos infinitos en los razonamientos matemáticos, con esto se ponía fin al rechazo de los mismos que venía imperando por la matemática griega.

Su primera exposición sustancial del análisis matemático aplicado, por medio de series infinitas, fue escrita en 1669 y Barrow la quiso dar a conocer, habiendo Newton recibido presiones para que permitiera su publicación, lo cual hizo en 1711.

Prisma

La óptica

Newton consideraba sus resultados matemáticos, como una herramienta para el estudio de la naturaleza y no como un tema merecedor de atención en sí mismo. Hubo un tema que sí eligió tratar en sus clases y fue la óptica, desde 1666 le venía prestando especial atención ya que tuvo la idea de conocer la naturaleza compuesta de la luz.

Presentó su primera comunicación sobre este tema a la Royal Society de Londres, en febrero de 1672, poco después de haber sido elegido miembro de la misma, en reconocimiento a la construcción de un telescopio reflector. En ese informe aportó la indiscutible evidencia experimental sobre la existencia de una mezcla de rayos de diferentes colores, que componían la luz blanca, que se constataba al atravesar un prisma óptico.

Esta comunicación era para Newton, un descubrimiento muy importante sobre el funcionamiento de la naturaleza. Pero, le trajo como consecuencia, el haber sido acosado durante cuatro años, desde 1672 hasta 1676, por las discusiones que se generaron a raíz de esa publicación, sintiéndose afectado y maldiciendo el momento que lo hizo público.

Newton vs. Hooke

Uno de sus más fuertes oponentes sobre el tema de la óptica fue Robert Hooke, quien fue el encargado de informar acerca de la teoría que había presentado Isaac Newton. Hooke partía de la teoría de la ondulación de la luz, mientras que Newton, en otra comunicación de 1675, tenía la idea de que la luz era un fenómeno resultante de la emisión de corpúsculos luminosos, que portaban algunos cuerpos.

Esta polémica hizo que Newton renunciara a publicar un tratado con los resultados de sus investigaciones, hasta que Hooke muriera, por lo que fue publicado en 1704. Mucho antes de ese año, la obra máxima de Newton “Principios matemáticos de la filosofía natural”,  había salido a la luz.

Esos años que Newton estuvo acosado por su teoría de la luz (1672-1676), se refugió de nuevo en el cálculo diferencial y en dos temas, alejados, aparentemente, de las investigaciones sobre la naturaleza, estos eran la alquimia y los estudios bíblicos. Esta afición por la alquimia la sintonizaba con su empeño en reducir todo a materia y movimiento, llegando a establecer la presencia de lo espiritual en lo que respecta a la naturaleza.

Isaac Newton pensaba que en el cosmos habitaba una voluntad divina, presente incluso en los átomos que integraban el mundo, con la presencia de un espíritu universal para todas las cosas y regía un principio único general de orden cósmico. Esa unidad que pretendía fue paralela a la verdad originaria que estaba leyendo y conociendo en las Sagradas Escrituras.

Libros de Newton

Isaac Newton se compara a genios como Charles Darwin y Albert Einstein. Es el autor de “Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica”, el tratado científico más interesante e influyente jamás escrito.

Mejor conocido como “Principia”, en él desarrolló un sistema dinámico, que describe la ley de gravitación universal y las bases de la mecánica clásica, apoyadas en las tres leyes del movimiento, que son el fundamento de la mayoría de los instrumentos o vehículos que hoy circulan.

Estas Leyes del movimiento, que están plasmadas en Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, son:

Ley I: “Todo cuerpo tiende a mantener su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo, a no ser que sea obligado por alguna fuerza a cambiar de estado”.

Ley II: “El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se aplica”.

Ley III: “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria. O sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en direcciones opuestas”.

Los “Principia” contienen además otra joya suprema: la Ley de la Gravitación Universal. En ella deja claro que la caída de los cuerpos en la superficie terrestre y los movimientos de los planetas, son manifestaciones de un mismo fenómeno: la gravedad. Fue todo un acontecimiento y un antes y un después de la visión que se tenía sobre el Universo, en toda la humanidad.

Ley de Gravitación

Principia, se refiere al sistema del mundo así:

Proposición VII. Teorema VII: “La gravedad ocurre en todos los cuerpos y es proporcional a la cantidad de materia existente en cada uno”.

Corolario 2: “La gravitación hacia cada partícula igual de un cuerpo es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia de los lugares a las partículas”.

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En la obra “Opticks” (1704), destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica. “La cronología corregida de los Reinos antiguos”, libro publicado póstumamente en  1728; “Método de las fluxiones”, publicado en 1736, aunque fue terminado en 1671.

“Observaciones sobre las profecías de Daniel y los apocalipsis de San Juan”, publicado en 1733; “La filosofía de la naturaleza de Newton: selecciones de sus escritos”, “El sistema del mundo” (1728); “Un recuento histórico de dos notables” (1754). Estos son algunos de sus escritos publicados. (ver artículo: Historia de Daniel)

Alquimia y religión

La alquimia y la religión fueron temas de gran interés para Isaac Newton. Sus escritos sobre estos tópicos sobrepasan en volumen a los escritos científicos de su autoría. Defendía, en cuanto a la religión, al arrianismo y aseguraba que las Sagradas Escrituras habían sido violadas con el fin de sustentar la doctrina trinitaria.

Esta posición le causó graves problemas, en el Trinity College en Cambridge, impidiéndole ser director del mismo, por sus ideas religiosas. Trató temas esotéricos como la piedra filosofal, la transmutación de los elementos y el elixir de la vida.

Sobre la alquimia escribió más de un millón de palabras, pero esto no podía hacerlo público, ya que la alquimia era ilegal en su época. Firmaba sus trabajos con el pseudónimo de Jeova Sanctus Unus, lema anti-trinitario: “Jehová único santo”, además de ser un anagrama del nombre de Isaac Newton, en latín: Isaacus Neuutonus – Ieova Sanctus Unus.

Hacía experimentos en un cobertizo que construyó detrás de su habitación, a modo de laboratorio, donde siempre tenía fuego encendido.

Sus primeros contactos con la alquimia los tuvo por medio de Isaac Barrow y Henry More, profesores e intelectuales de Cambridge. Redactó dos trabajos sobre la alquimia en 1669:

Theatrum Chemicum y The Vegetation of Metals. En ese mismo año lo nombraron profesor Lucasiano de Cambridge.

Otros detalles de la vida de Isaac Newton

Cuando pequeño, Isaac Newton, en vez de jugar como los demás niños, se ocupaba de construir objetos y juguetes de madera, sobre todo maquetas.

Hizo un molino de viento que funcionó perfectamente en el tejado de su casa. También fabricó una linterna de papel arrugado, la cual usaba cuando en las mañanas oscuras de invierno, iba camino a la escuela. Era plegable y la doblaba en su bolsillo.

Era obsesionado con los relojes de sol, al punto de que llenó su casa y habitación con puntas para marcar las horas, las medias horas e incluso los cuartos de hora. Distinguió los equinoccios y los solsticios de invierno y verano.

Asimismo, era el propio científico despistado, según sus propias palabras, contó que una vez entró en la cuadra de la granja donde vivía, llevando un caballo arrastrado por las riendas, pero no se dio cuenta que hacía rato se había zafado. A veces olvidaba comer y hasta dormir.

Vivía absorto en sus pensamientos y reflexiones, cuentan sus compañeros y conocidos de la universidad. En ocasiones, también olvidaba que tenía invitados en su laboratorio, se ausentaba por algún motivo y regresaba en varias horas.

Aspecto personal

Su vestimenta daba a veces mala imagen de él, era descuidado y hasta sucio, se olvidaba de su propia higiene personal.

Lo veían en diversas oportunidades, en el camino a la universidad de Cambridge, sentado en el suelo, trazando figuras geométricas, que sus alumnos y compañeros sorteaban, para no estropear esos dibujos, a veces incomprensibles. Los alumnos eludían muchas de sus clases, porque eran indescifrables peroratas ensimismadas.

Era una persona muy seria y circunspecta. No le gustaba sonreír ni los momentos alegres. Dicen que sólo una vez se le vio reír en clase, porque un alumno le preguntó por el valor de un obsoleto libro de Euclides.

Pese a ser muy despistado, hay que reconocer que era extremadamente metódico para apuntar todo lo que hacía, tanto las cosas importantes como las triviales, sin distingos de rango. En su cuaderno juvenil, anotaba todo pecado que hubiera cometido en un día cualquiera, como por ejemplo: “impertinencia con mi madre” y otro, “robo de cerezas”.

Perdió documentos importantes

En 1684, durante un debate entre varios de los científicos ingleses de la época, sobre las leyes del movimiento de los cuerpos celestes, se ofreció un premio al primer científico que demostrara en forma convincente las leyes del movimiento de los astros.

El tema había surgido luego de un encuentro entre tres eminencias de la Royal Society de Londres, estos eran: Robert Hooke, Christopher Wren y Edmund Halley y como no llegaron a ningún acuerdo, resolvieron con ese reto.

Luego de varios meses, nadie había sido capaz de hacerlo y Halley fue a visitar a Newton en la universidad de Cambridge. Mientras conversaban, le preguntó sobre las órbitas de los cuerpos celestes y Newton contestó que eran elípticas.

Halley sorprendido, le espetó ¿Cómo lo sabe? y Newton rápidamente contestó: “Las calculé hace tiempo”. Entonces Halley, aún más ansioso, le pidió que le mostrara los cálculos, pero Newton no los encontró en ese momento, por lo que prometió volverlos a hacer y hacérselos llegar, promesa que efectivamente cumplió, en tiempo récord.

En el parlamento británico

Hay una anécdota muy graciosa de Newton en el Parlamento Británico, cuando era miembro, gracias a su defensa de los derechos de la Universidad de Cambridge ante el impopular rey Jacobo II. Nunca intervenía en las sesiones de Cámara pero sí asistió durante varios años.

Cierto día, se levantó del escaño durante una sesión, por lo que se hizo un gran silencio en el salón, a la expectativa de saber que diría Newton, respetado sabio que hablaría por primera vez. Esto fue lo que Newton dijo: “Perdón, ¿podría alguien cerrar aquella ventana? Hay corriente de aire y se me puede caer la peluca”. Nunca más el prestigioso científico volvió a tomar la palabra en el Parlamento.

Reconocimientos

Isaac Newton fue respetado y reconocido en vida como ningún otro científico. Fue honrado con diferentes cargos públicos de prestigio: Miembro del Parlamento Británico (1689); Custodia de la Casa de la Moneda (1696); Presidente de la Royal Society de Londres (1703) y título de Sir (1705), el cual recibió de manos de la reina Ana.

Depresión y paranoia

Hubo una época en la que Newton sufrió una crisis psíquica, en el año 1693, cuando permaneció aislado por largos períodos, sin comer ni dormir. Tuvo arranques de depresión y paranoia.

Sólo mantenía correspondencia con John Locke, su amigo, filósofo, en la que le contaba el mal momento y mal estado en que se encontraba, pero también lo acusaba repetidamente, de cosas que nunca hizo. Hay fuentes que sugieren que esta depresión se debió al rompimiento de su relación con Nicolás Fatio de Duillier, su discípulo.

Esto fue rechazado, ya que después de ser publicado un estudio, en 1979, se demostró que había una fuerte concentración de mercurio (15 veces más de lo normal) en el cabello de Newton, sustancia altamente neurotóxica.

Esto podía deberse, según los más allegados, a que esta época hacía sus experimentos alquímicos y le estaba produciendo un envenenamiento por mercurio, causando los síntomas presentados, además de cambios en su conducta.

Newton vs. Leibniz

En sus últimos años de vida, Isaac Newton se vio envuelto en una desgraciada controversia, que llegó incluso al plano internacional. Derivada de la prioridad de la invención del nuevo análisis, confrontado con Leibniz.

Se acusaron de plagio, de secretos disimulados en criptogramas, tratados que no salieron a la luz pública, cartas anónimas, celos y afirmaciones, por lo general, subjetivas de algunos amigos y partidarios de estos dos genios enfrentados. Hubo esfuerzos de parte de los conciliadores para aproximarlos, que sólo terminaron cuando murió Leibniz en 1716.

Durante su vejez padeció de problemas renales, con fuertes cólicos nefríticos, que fue causa de su muerte. La noche del 31 de marzo de 1727, tras muchas horas de delirio, falleció. Sus restos están enterrados en la abadía de Westminster, junto a otras personalidades de Inglaterra.

Tumba de Isaac Newton

La inscripción en la tumba de Isaac Newton, es bastante singular y dice así:

Aquí descansa Sir ISAAC NEWTON, Caballero que con fuerza mental casi divina demostró el primero, con su resplandeciente matemática, los movimientos y figuras de los planetas, los senderos de los cometas y el flujo y reflujo del Océano.

Investigó cuidadosamente las diferentes refrangibilidades de los rayos de luz y las propiedades de los colores originados por aquellos. Intérprete, laborioso, sagaz y fiel de la Naturaleza, Antigüedad, y de la Santa Escritura defendió en su Filosofía la Majestad del Todopoderoso y manifestó en su conducta la sencillez del Evangelio. Dad las gracias, mortales, al que ha existido asi, y tan grandemente como adorno de la raza humana. Nació el 25 de diciembre de 1642; falleció el 20 de marzo de 1727”.

Historia de Isaac Newton y la manzana

Esta es una de las historias más conocidas y controvertidas en la historia de la ciencia. Se dice que Isaac Newton estaba sentado bajo la sombra de un manzano, reflexionando sobre las novedades científicas, cuando de pronto cayó una manzana y lo hizo pensar en la primera idea de la Ley de la Gravedad. ¿Por qué esa manzana siempre desciende perpendicularmente hasta el suelo?”, se preguntó a sí mismo.

Hay un manuscrito que narra esta historia, en una biografía escrita por William Stukeley en 1752, gran amigo de Newton, además de ser testigo de sus reflexiones en cuanto a la teoría de la gravedad. Ese manuscrito salió a la luz pública en enero de 2010, de los archivos de la Royal Society de Londres. En su 350 aniversario, la Royal Society quiso rendir honor con la publicación del famoso documento, en su propia página web.

“La biografía de Stukeley es un instrumento precioso para los historiadores de ciencia”, dijo en su momento Martin Rees, presidente de la organización, cargo que una vez ocupó Isaac Newton, además, dijo que su publicación en internet “permite que cualquier persona pueda verlo como si lo tuviera en las manos”.

No está realmente confirmada esta anécdota de la manzana que cae del árbol, pero ese manzano aún existe y de hecho, puede visitarse. Hay quienes piensan que esa historia fue una invención de Newton, para darle más sabor a su historia y aumentar su fama.

Pero hay otros que van más allá y consideran la mítica manzana como una metáfora, ya que desde mucho tiempo atrás, la manzana ha sido relacionada con el conocimiento, recuerde la manzana del árbol del Edén, que Eva mordió.

Sea lo que fuere, lo cierto es que este científico británico fue uno de los mejores investigadores científicos de la historia, pensador de importancia y respetado en su época, incluso hasta nuestros días, con el valioso legado dejado a la humanidad.

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