≡ Menu

Conozca todo lo que necesita saber sobre la historia de la bandera española

La historia de la bandera española, al igual que varios símbolos manejados hoy en día por España posee inicios que, según la costumbre, se encumbran a siglos atrás.

historia-de-la-bandera-española-2

Inclusive cuando no está versado, los mitos afiliados con estos símbolos son eficaces fuerzas para la presunción nacional. Por ejemplo, se conjetura que el símbolo de León fue traído por una partida romana en el siglo I d.C, y el broquel de oro con cuatro rayas rojas del reino de Aragón y la Cataluña actual está coligada a un evento del siglo IX en el que el sucesor de Carlomagno enalteció al conde de Barcelona por su heroísmo.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Historia de la Bandera Española

La historia de la bandera española y su simbología física, como se concreta en la constitución española de 1978, constata de tres fracciones horizontales, roja, amarilla y roja, con una franja amarilla de la dupla del tamaño de cada franja roja. Proverbialmente, la franja central estaba concretada por el vocablo más antiguo de gualda, y de allí el nombre público rojigualda.

Bajo el linaje borbónico en los siglos XVII y XVIII, las banderas españolas eran ordinariamente blancas y tenían interpretaciones del escudo de armas que contenía las cepas de Hércules con su lema que divulgaba “Plus ultra” para manifestar los hallazgos de los buscadores españoles. Rey Carlos III concluyó que España habría de tener una bandera que fuera rotundamente destacada de las de otras naciones. Entre las propuestas que se le mostraron, adoptó rayas horizontales distingas de rojo, amarillo y rojo con las armas originarias en el amarillo cerca del aparejo. (Ver artículo: Historia de la Biblia)

Interpuesto en 1785, ha perpetuado desde entonces para ser la bandera centrada de España, donde la única anomalía fue la bandera de 1931-39 de la República Española, que tenía franjas horizontales equipares de rojo, amarillo y púrpura. Si bien la bandera básica se ha conservado pareja, las armas se han perturbado varias veces para expresar las situaciones políticas. .

El humilde escudo coronado de Castilla y León lo quitaron de la bandera española en 1931, y en su lugar se agregó un esmerado escudo a la bandera en 1938, en los primeros días del sistema arduo del general Francisco Franco. Que envolvía el águila de San Juan, el yugo y símbolos de flecha de los seguidores de Falange de Franco bajo la reseña “Una, grande, libre”. Ese diseño elemental fue reformado en 1945 y 1977, pero el fallecimiento de Franco y el renacimiento de la república española bajo el Rey Juan Carlos demandaron un diferente escudo de armas.

El diseño presente data del 18 de diciembre de 1981. Se almacenan los escudos fundamentales de los arcaicos reinos españoles y los Pilares de Hércules, pero una corona se presenta de forma prominente para enaltecer el papel de la soberanía en el estado español naciente. Los colores rojo y dorado son habituales pero no tienen una definición simbólica nacional.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Dado que España es afamada por las corridas de toros, una fábula urbana asevera que el color rojo en la bandera nacional simboliza la sangre de los toros, y el amarillo personifica la arena en la plaza de toros. Una bandera es la identificación y en algunos casos característica de la extensa historia y sabiduría de un país. La bandera española no es una irregularidad, y la bandera suministra una visión encantadora del pasado, cuando reyes y reinas sujetaban y predominaban los reinos. El nombre de España se expresa que se emana de la palabra Ispania, que simboliza dominio de conejos.

La bandera de España, también acreditada como la soldadura roja, se constituye de tres franjas horizontales, dos rojas y una amarilla, la parte amarilla es el duplo del amplio de las rojas. También posee el escudo de armas español en la parte amarilla, instalada hacia el aparejo. Se dice a su vez que el color rojo simboliza la firmeza, el poderío y ​​el coraje, mientras que el color amarillo simboliza la grandeza, la última bandera fue acogida oficialmente en el año 1981. (Ver artículo: Historia de Cataluña)

La bandera española ha doblegado muchas permutaciones a lo largo de los siglos, empezando por el siglo XVI, donde el conocimiento de una bandera nacional era desemejante de lo que conocemos actualmente.  La Cruz de Borgoña es acople de las banderas más sobresalientes y arcaicas esgrimidas en la historia de España. Una bandera blanca o amarilla con la Cruz de Borgoña instalada en el centro fue manejada por el ejército, y también emergió en las banderas de los destacamentos españoles.

Su usanza más adelantada se encumbra al siglo XV, y se conservó en usanza hasta el siglo XVIII. Esta bandera fue implantada por primera vez en España por Felipe el Hermoso, y la bandera fue monopolizada bajo su dominio. A mitad del siglo XVI, cuando España estaba regida por la Casa de Habsburgo, cada agrupación militar tenía su propia bandera, pero cuando Felipe II llegó al dominio, estableció que cada corporación poseyera una bandera más con la Cruz de Borgoña, en rojo conjuntamente que el preliminar.

En el año 1700, cuando Phillip V trepó al trono, efectuó indiscutibles canjes en las armas reales, los heraldos franceses Charles Rene d’Hozier y Pierre Clairambault plantearon las nuevas armas para el monarca. Fue el primer rey en proporcionarle al país su conforme símbolo consolidado, al instalar la Cruz de Borgoña y el Escudo real encima de un fondo blanco, pero no era una bandera nacional. En 1760, Carlos III prefirió una bandera, que poseía 2 franjas rojas, y 1 franja amarilla en el medio, esta bandera se utilizó para terminaciones de guerra, y la bandera escogida para el abanderado civil o para la marina comercial radicaba en 5 franjas de color amarillo y rojo consecutivamente.

historia-de-la-bandera-española-4

En 1873, posteriormente de la renuncia del rey Amadeo I, España tuvo su primer ensayo como república, que fue momentánea, la soberanía fue restituida en 1874. En este corto momento, la bandera de la Primera República radicó en el rojo y rayas amarillas que conocemos actualmente, pero el Escudo solo sujetaba el león y el castillo. El 14 de abril de 1931, la Suplente República Española substituyó al rey anterior y modifico el color de la bandera. Al presente era rojo, amarillo y murray, esta bandera representativa fue acogida públicamente el 27 de abril y concedida al ejército el 6 de mayo.

La bandera del estado poseía un escudo en la franja céntrica. El 1 de abril de 1939, cuando concluyó la Guerra Civil española, Francisco Franco se reconcilió en dictador; no obstante, en 1936, la banderola bicolor roja y amarilla se retornó a instituirse como la bandera de España, esta bandera fue suplida reiteradamente en 1938, por una bandera que poseía el águila de Juan el Evangelista, las columnas que se ven en la bandera presente se ubicó fuera de las alas.  La Bandera nacional de España adoptó su Escudo de armas existente en diciembre de 1981. (Ver artículo: Historia del comic)

Los símbolos figurados en el Escudo de Armas son los explicados a continuación:

  • Castle simboliza el Reino de Castilla.
  • El León personifica el Reino de León.
  • Cuatro franjas verticales volteas rojas y cinco amarillas constituyen el Reino de Aragón.
  • Las cadenas enlazadas significan el Reino de Navarra.
  • La fruta de la granada personifica el Gobierno moro de Granada.
  • Las dos pilastras encarnan los Pilares de Hércules, Gibraltar y Cueta, tienen artículado “plus ultra”, lo que simboliza “más allá” en latín.

La parte izquierda de la bandera se llama aparejo y la parte derecha vuela. El levantamiento es el acto o la ocupación de alzar la bandera española.  La pena y el luto se indican alzando el medio mastelero de la bandera y, ocasionalmente, se ata un hilo negro o una galga en la bandera, y la impaciencia se expresa al elevar la bandera española opuestamente. La gala y las reglas con relación a la bandera española son muy cabales. No se debe ofender, y se toman medidas metódicas para afirmar que la bandera no esté desgarrada, menoscabada o sucia.

La bandera nativa de España nunca debe ser surcada por arriba o por debajo de la bandera de otra nación, ya que representa supremacía o sumisión. La bandera civil se puede emplear sin el escudo de armas. Se puede hallar la bandera española surcando solo en edificaciones oficiales. El juramento de bandera es uno que asumió parte todos los años, cuando los moceríos españoles ultimaron su prestación militar. Como podemos observar, la bandera española ha tolerado profusas evoluciones, y si bien una bandera parece una escueta reparación de colores, tiene significado y jerarquía a raíz de ella.

Águila de la bandera de España

Presentemente se tiene una auténtica fobia a cuanto simboliza la genuina España y los genuinos valores del crecimiento occidental y cristiano y, por ende, una de las cosas que más se hostiga es la Bandera de España con el escudo del Águila de San Juan. El águila es el animal que simboliza al apóstol Juan, el elegido de Jesús, y en el escudo representa la lealtad de España a la Religión Católica, su disposición Imperial y su elección por los altos valores subjetivos y contra el egoísmo profano. (Ver artículo: Historia de los juguetes)

Distinguir el escudo de España con el Águila de San Juan como algo ilegítimo o fascista es erróneo y manifiesto una grave tosquedad histórica, pues este particular proviene de la época de los Reyes Católicos, cuando se acoplaron las insignias de Castilla y Aragón. El ensayista y general Jerónimo González, estrecha este antecedente en su libro “Historia de la enfermería en la policía armada, del cuerpo nacional de policía”, en el que afronta la instauración de esta particularidad sanitaria en el perímetro policial, y que brota como una divergencia de su “Historia de la enfermería militar española”.

Jerónimo González, nacido en Tenerife en 1953, ha sido subalterno del organismo militar de sanidad, y su postremo cargo fue en la Unidad Militar de Emergencias en Los Rodeos, y manifiesta en una audiencia a EFE que el águila de San Juan coronada en oro, que llevaba en sus garras el yugo y las flechas, fue el particular del organismo de la Policía Armada. Representaba el mandato de la defensa de los bienes e ideales del que forjaba recepción el sistema del general Francisco Franco y que desciende del escudo de los Reyes Católicos, especifica Jerónimo González, quien presentemente se despliega como abogado.

En el año 1978, cuando se sanciona la innovación de la realidad en el Cuerpo de la Policía Nacional, permanece en uso este distintivo pero se eliminan el yugo y las flechas de las zarpas del águila. Consecutivamente, con la unión y nacimiento del presente Cuerpo Nacional de la Policía, se esfumo enteramente. Pero los comienzos de este escudo con el águila se disipan en el espacio, pese a que cierto sugestionado o expresamente indocumentado lo reputa de fascista e anticonstitucional.

historia-de-la-bandera-española-3

Nada está más lejos del escenario, pues posee otras cepas más recónditas en la historia de España, y en determinado, cuando se acoplan los escudos de Castilla y Aragón se concentra el águila que poseía el escudo heráldico de Isabel I de Castilla, que se concibió coronar Reina de Castilla la fecha de San Juan. Así continuará siendo por muchos siglos ulteriores, si bien es verdad que el águila de San Juan fue agregada como sustentáculo al escudo de España como un componente notorio.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Asimismo el águila, en la dictadura y la postrera conversión, se reemplazó el cuartel de Dos Sicilias por el de Navarra, se añadieron las columnas de Hércules y la franja con la rúbrica “Plus Ultra”, de dicciones preliminares del escudo nacional, y la insignia de los Reyes Católicos “Tanto monta” fue suplantada por “Una, grande y libre”. (ver articulo:Historia de la física)

Consiguientemente, resulta completamente incorrecto reseñar el uso del escudo de España con el águila de San Juan con la definición “ilegítimo”, lo que apunta a una peligrosa barbarie histórica, pues inclusive este escudo estampa en todos los territorios oficiales y documentaciones en los debates, composición y divulgación de la Constitución española de 1978.

También estampa sobre el preludio del texto del íntegro enfático de la Constitución que legalizó el Rey Juan Carlos I, y que se guarda en el Congreso de los Diputados. Así se protegió hasta 1981, cuando por ley de 5 de octubre se reemplazó este escudo por el presente, en el que se esfuma el águila con el yugo y las flechas en sus zarpas, el lema “Una, grande y libre” y la corona soberana es suplantada por la real, además de añadir la flor de lis borbónica.

Es muy factible que estas reformas se hayan dispuesto más por ignorancia histórica que por carestía real, exponen los intelectuales, quien señala asimismo que en la Carta Magna de 1978 no se hace evocación en ninguno de sus apartados al escudo de la nación, sin embargo sí sobre la estructura y matices de la bandera. (ver artículo: Historia del teatro argentino)

Historia de la bandera monárquica española de 1533

La bandera monárquica 1533, fue un distintivo Español que apadrinó la Audiencia de Quito, hasta el 10 de agosto de 1809. Esta fue la originaria bandera que onduló en el país, fue el distintivo del poderío español, utilizado en la Real Audiencia de Quito en períodos de la Colonia, desde el año 1533, hasta el 10 de agosto de 1809. Este emblema de los españoles en régimen de conquista y repoblación acarrearon esta bandera monárquica con los colores amarillo y rojo de su nación y así imputaron el apasionado homenaje al gallardete de conquista. (ver articulo:La Computadora)

Los Próceres de la Independencia acogieron como insignia de la revolución, la bandera roja con lanza de color blanco y un aspador blanca en forma de X, Alzada en el primer Grito de la Emancipación, cuando Quito Luz de América prende la vela de la liberación el 10 de Agosto de 1809. La bandera fue devastada cuando se desplomó en manos del oficial hispánico Juan Sámano, en noviembre de 1812. Para entender lo que significo esta bandera monárquica, debemos analizar lo que es el pasado monarca de España, y todo lo que conllevo al desarrollo de este país como futuro conquistador del nuevo mundo.

La casta real de España, que tiene sus cepas en las familias reales de los arcaicos gobiernos hispanos creyentes de la Alta Edad Media, se enlazó en cada etapa de la historia a desiguales estirpes familiares, cada suelde con un nombre familiar determinado esgrimido para distinguir a la familia real. Consecuentemente, si bien la convención admite para fines de categorización y de contrato histórico que desde la unión de España, el país ha sido dominado por las Casas de Trastámara, Austria y Borbón, realmente hay una continuación de dinastía y linaje que enlaza genealógicamente la reglamentaria facultativa de la Corona española, SM el Rey Felipe VI, con el pleno ordinario de los monarcas hispanos de la Edad Moderna y Contemporánea y con los soberanos más antiguos de los reinos históricos de la Península Hispánica.

historia-de-la-bandera-española-5

La monarquía en sus disparejas ideas y modales, ha sido la forma preponderante de gobierno o la fundación que tiene el mayor poderío político en España y sus departamentos contiguos a lo largo de la historia. De aquí que la tradición política y colectiva de España, tal como la de otros países occidentales, es, parcialmente, la tradición de su monarquía y sus monarcas y soberanas. Encumbrándose a reinos míticos en la prehistoria, como Tartessos en el sur del territorio, o los pueblos apuntados proverbialmente en toda la comarca Ibérica desde la Edad del Metal, con los íberos, celtas y otros, utilizaron en gran mesura formas tradicionalistas de gobierno y de disquisición de poder y organización.

El crecimiento romano en el territorio a finales del siglo III a.C reforzó esa propensión cuando concentró la Península Hispánica, entonces acreditada como Hispania, al Imperio Romano. Esta fue una edificación política que era supuestamente monárquica desde la plena afiliación de Hispania en los períodos del primer monarca, Augusto.

Hispania le dio a Roma ciertos de sus emperadores más trascendentales, como Trajano, quien extendió sus confines de las Islas Británicas a Mesopotamia, encerrando lo que hoy es Rumania; Adriano y Marco Aurelio, célebres por la representación formativa, filosófica y atractiva que dejaron; o Teodosio el Grande, que fraccionó el imperio en dos partes, lo que consintió la presencia y la persistencia de un gran Estado con la marca greco latina en el orbe oriental, el Imperio Romano de Oriente, usualmente acreditado como el Imperio Bizantino. (ver articulo: Historia de la electricidad)

El trastorno y la disgregación del Imperio Romano de Occidente, provocados en gran mesura por la irrupción de tribus alemanas, también constituidas monárquicamente, acarrearon a la coyuntura de reinos emancipados en las antiguas divisiones romanas. En el siglo V d.C, Hispania se reconcilió en el domicilio de los celtíberos, un pueblo nativo del norte de Europa que había estado emigrando cruzando del territorio romano durante algunos siglos.

El rey Ataúlfo, el primer soberano ibérico que reinó en Hispania, en aquel tiempo expresamente bajo imperio romano, ejerció privilegios reales hace 1500 años en lo que se discurre una manifestación del poder real independiente en España. A continuación, en los siglos VI y VII, luego de vencer a ciertos dominios opositores como el Reino de Suebi, se instauraron en el noroeste del continente.

historia-de-la-bandera-española-6

La Monarquía Hispano-Gótica, que fue registrada política y legítimamente como beneficiaria y descendiente de Roma en la Península, fue la inicial ejecución práctica de un Reino o Estado autónomo de territorios y eficacia completamente hispánicos. Su excelencia o superior líder fue escogido por elección, sus soberanos fueron distinguidos dentro de un estirpe individual.

El desmayo del Reino Hispano-Gótico, digno a sus conflictos intrínsecos y la conquista islámica dio lugar al juicio obligado y auténticamente acreditado como la Reconquista. Varios focos cristianos en el norte del territorio, especialmente en Asturias, organizaron soberanías y monarquizaron puntos gobernados que, sucesivamente y sin pausa, se extendieron para reconquistar el continente, siendo su figura el difunto reino Hispano-Gótico y su centro fue su reposición última al dominio.

Asturias, Galicia, León, Castilla, Navarra, Aragón y los territorios catalanes reforzaron sus dominios únicos y extendieron sus regiones, promoviendo también la instauración de nuevos reinos en las comarcas contiguas. De ahí que el territorio y las islas advirtieron la institución de otros gobiernos, como Portugal, Valencia y Mallorca. En esos tiempos, la parte del continente conocido como al-Andalus se administró monárquicamente, al igual que los departamentos religiosos, en las varias edades que constituyen el Emirato y el Califato de Córdoba y, después, el Taifas.

Merecedor de evocación es el habituado de que tanto en la Hispania cristiana, beneficiaria de la práctica hispano-romana e hispano-gótica a modo que al-Andalus, se instauraron establecimientos con aptitudes monárquicas del más alto nivel efectivo en ese instante. Consecuentemente, mientras que en Europa occidental el monarca del Sacro Imperio Romano poseía el más alto rango político serio, en la España cristiana había diversos reyes, Alfonso VI y Alfonso VII de León y Castilla en específico, quienes poseían el título de Señor de España. (Ver artículo: El triangulo de las Bermudas)

En dominios hispano musulmanes, los soberanos de Córdoba hurtaron los próceres de Emir y Califa, al igual que sus anversos en el firmamento islámico afro-asiático con focos en Damasco y Bagdad. La cúspide de la Reconquista en la última etapa del siglo XV dio como derivación la disipación del sitio hispano-musulmán y la tendencia política y geográfica de las coronas hispanas más significativas, que son Castilla y Aragón, bajo los semejantes soberanos, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando.

historia-de-la-bandera-española-7

En este asunto de evolución, de hacer del hispánico y las personas los cabeceras de la soberanía de la nación, el soberano se fortaleció como el superior representante corporativo y particular de la Nación Soberana. Esta entrega es primordial para concebir la equivalencia contingente del Rey actualmente como Jefe de Estado y el superlativo director de la Nación en la que habita la autoridad. Al fallecimiento de Fernando VII y en épocas de su viuda, la dirigente reina María Cristina de Borbón, se suscitó un cambio gubernativo que descollaría la Constitución de 1837, con la cual, España transitó de ser administrada por una monarquía dominante a la soberanía habitante en la Nación.

En el siglo XIX, España, que apreciaría un efímero momento republicano, fue secretario de guerras ocultas entre los secuaces de Isabel y Carlos. Entretanto, durante el mando de Isabel II, España soportó canjes financieros, políticos y sociales importantes al instaurar sistemas económicos, arancelarios y asociativos arreglados para promover el proceso de desarrollo asentado en los grandes adelantes en el transporte, especialmente con el ferrocarril, y en las comunicaciones y fue escoltado por una reglamentación que beneficiaba la creatividad y los empujes industriales.

El ciclo de la Reposición, que inició con Alfonso XII en 1875, se finiquitó en 1931 con la investidura de la Segunda República y el terminante del dominio de Alfonso XIII. Florecieron años de gran desarrollo económico, asentados ​​en la expansión de España, beneficiados por su imparcialidad en la Primera Guerra Mundial. En 1947, 8 años posteriormente del final de la Guerra Civil Española y en el auge de la dictadura, fue instituido por ley que España era un Estado compuesto como Reinado. (ver artículo: Historia de la biologia)

La ratificación de su Majestad el Rey Juan Carlos I como Cabeza de Estado en 1975 promovió y trasladó la transición a un sistema completamente independiente y democrático y un Estado General bajo el Estado de Derecho, glorificado en la Constitución de 1978. Los períodos que han acontecido desde aquel momento son pensados como los de mayor avance económico y social en toda la historia moderna de España.

Dejar Comentario